Muchos lo saben, casi nadie lo aplica.
¿Por qué? Porque el ego pesa más que los tenis.
El error clásico
Creemos que mejorar es sinónimo de correr más rápido… cada día.
Pero eso trae:
- Estancamiento
- Fatiga acumulada
- Lesiones (hola periostitis)
- Cero progreso real
Correr rápido todos los días es como gritar para mejorar tu voz:
Solo terminas quedándote sin ella.
El secreto de los corredores que sí progresan
El 70–80% de tus kilómetros deben ser lentos, cómodos, casi aburridos.
Pero ahí está la magia:
- Fortaleces tu sistema aeróbico
- Aumentas eficiencia
- Tus piernas se recuperan
- Tu velocidad real mejora
¿Qué es “lento”?
Ese ritmo donde puedes mantener una conversación.
Si no puedes hablar, estás yendo demasiado rápido.
Conclusión
Si quieres correr más rápido, deja de correr rápido.
Tu futuro “yo” te lo va a agradecer.
- Andrés Medina -

